
Instalación fotográfica callejera en la fachada del Teatro del Picadero
Con motivo de la recuperación del Teatro del Picadero por parte del Ministerio de Cultura porteño, se exhibe en la fachada de esa sala, Pasaje Santos Discépolo 1847/1849, una muestra de gigantografías de Teatro Abierto de la fotógrafa argentina Julie Weisz.
Las imágenes son testimonio de algunos de los momentos más representativos del movimiento que reivindicó, con el escenario y la palabra, la unidad intelectual y la vida cultural durante la última dictadura militar.
Un poco de Historia
Teatro Abierto nació en el año 1981 con la única certeza de crear un espacio de expresión, unión y mutuo reconocimiento, capaz de contrarrestar el miedo y el mutismo que castigaba a la sociedad y silenciaba a sus artistas. La convocatoria a participar de ese proyecto colectivo, impulsada, entre otros, por Osvaldo Dragún, Tito Cossa y Mauricio Kartun, tuvo una enorme acogida. El 28 de julio de 1981, Teatro Abierto estrenaba, en el Picadero, las obras "Decir sí" de Griselda Gambaro, "El que me toca es un chancho" de Alberto Drago y "El Nuevo Mundo" de Carlos Somigliana, quien fue responsable de escribir el decálogo del grupo, leído en ese día histórico por Jorge Rivera López, entonces presidente de la Asociación Argentina de Actores.
En la madrugada del 6 de agosto, apenas unos días después, el Teatro del Picadero fue incendiado. La solidaridad no se hizo esperar, reuniendo las voces no sólo del mundo del teatro y su público, sino también de intelectuales como Adolfo Pérez Esquivel, Ernesto Sábato y Jorge Luis Borges. Durante cuatro años más, en distintas salas y siempre sumando dramaturgos, actores y directores de distintos puntos del país, Teatro Abierto siguió trabajando. La sede del Teatro del Picadero, impronta irremplazable del nacimiento del grupo, se convirtió en 1986 en un estudio de televisión, y en el año 2001 reabrió nuevamente como sala teatral por un breve lapso.
En 2006 el predio fue vendido a la empresa constructora D’Buenos Aires, para completar la superficie de un futuro edificio. La agrupación civil Basta de Demoler presentó un recurso de amparo que, en el año 2007, frenó la demolición del Teatro. Por su parte la Subsecretaría de Patrimonio Cultural recomendó su preservación ante la Justicia, debido a su “alto valor patrimonial, por sus características arquitectónicas, históricas y su significado simbólico”. Luego de un diálogo entre el Gobierno de la Ciudad -representado por la Subsecretaría de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura y por la Subsecretaría de Planeamiento del Ministerio de Desarrollo Urbano- y la empresa constructora, se llegó a un acuerdo judicial a través del cual quedó sin efecto la demolición del Teatro del Picadero, se aplicó la Ley 14.800 y se fijaron responsabilidades respecto a la administración del Teatro, que correrá por cuenta de D’Buenos Aires. El acuerdo selló asimismo el compromiso de la empresa de recuperar y preservar la fachada original y el ámbito teatral del predio, y contempla la eventual cesión en comodato al Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad.